- La obra, que será donada, busca dejar constancia histórica en la sociedad.
El encuentro es en un legendario café ubicado a un costado del Pasaje Picheta, donde la charla transcurre al ritmo de los pasos de los que pasan a nuestro lado. Es un diálogo con el artista plástico Víctor Argáez, quien hoy se dedica, desde temprana hora, a caminar las calles del Centro Histórico con una obsesión nueva entre ceja y ceja: la escultura abstracta y figurativa que pronto habitará el espacio público.
El tema de la charla es reciente y ambicioso. Apenas el pasado miércoles 1 de julio la presidenta municipal, Cecilia Patrón Laviada, presentó ante la sociedad civil, académicos y cronistas el proyecto “Mérida, Enchula con arte y cultura” una iniciativa cobijada por el programa municipal “Mérida Enchula” que busca transformar los parques y andadores de la ciudad en galerías vivas, interviniendo los espacios de convivencia con obras de creadores de la talla del arqueólogo José Huchim, el multidisciplinario William Gáber, el reconocido oaxaqueño Amador Montes y, por supuesto, el propio Víctor Argáez, quien conversa sobre su incursión en la escultura pública, a raíz de este proyecto.
Aunque formalmente es el último en sumarse y aún realiza estudios de campo peatonales para la asignación del sitio definitivo, el artista lleva semanas adquiriendo materiales (maderas, alambres, concretos) y realizando ensayos técnicos en su taller.
“Hoy me ves aquí, desde las seis de la mañana, haciendo recorridos peatonales porque todavía no hay un sitio asignado y definitivo para colocar la obra. Y confieso que llevo más de diez días sin dormir, creando en mi taller con todo tipo de material que cae en mis manos, porque el contacto que los artistas necesitamos con la obra empieza precisamente ahí, en la materia. Quizá el espíritu y la idea ya habitan en uno, pero la materia hay que buscarla”.
Argáez asume este desafío como unas “vacaciones creativas” de la bidimensionalidad del lienzo, disciplina en la que cumple más de 30 años de trayectoria. Y reconoce que, a diferencia de la pintura, la escultura requiere de menos dibujo preliminar y de mucha más acción directa. “Desde el momento que el artista toca el material, la figura casi cobra vida y se mezcla con las personas que transitan a su alrededor”.
Y es que la escultura monumental es un proceso completamente diferente a lo que le conocemos al artista nacido en Buctzotz. “¡Totalmente! El verdadero reto es involucrarme a fondo, meterme al taller a fabricar las piezas, los moldes, modelos o maquetas, como prefieras llamarle. Además, el desafío me supera en dimensiones, por lo que he tenido que acercar a un grupo de expertos y asesores. Me estoy aliando con escultores de gran talla, con verdaderos hacedores de obra y necesito presentar algo impecable, aunque no es ajeno a mi vida. Ya he hecho esculturas y este es un nuevo reto profesional y personal”.
Debido al formato monumental, se ha aliado con un equipo técnico de expertos herreros, carpinteros y albañiles. Su propuesta inicial muestra a una pareja de novios, pero ahora madura una segunda opción: los novios ya casados y con un hijo sentados en una banca, motivo por el cual ha estado estudiando detalladamente el uso de los asientos en parques como el Eligio Ancona, San Juan y la Plaza Grande.

Su meta es tener listas las maquetas en 30 días, avances pulidos en 60 y la pieza máster en 90 días para su fundición o vaciado. La ejecución final de la obra, titulada El Amor, dependerá del techo financiero que aporte el empresariado inversionista que lo patrocina, adaptando el nivel de detalle ya sea a concreto pulido de alta resistencia o, incluso, en bronce. “Es una donación a la ciudad para que disfruten y hagan suya por muchos años”.
El artista enfatiza que el sello autoral e identidad popular de sus cuadros, donde retrata a niños, mujeres con huipiles y trabajadores del campo, se mantendrán intactos al cobrar volumen tridimensional a una escala humana de entre 1.80 y 2.50 metros.
De esta manera, Argáez busca dejar una constancia histórica con este proyecto e idealmente obsequiar un diseño de corredor escultórico integral que vaya más allá de un programa temporal, regulando la escultura pública e incluyendo a creadores consolidados y emergentes bajo un esquema mixto de financiamiento institucional y privado.
Sobre la durabilidad de la obra, explica que si se realiza en concreto tendrá una vida óptima superior a diez años, mientras que el bronce garantizaría una permanencia secular si cuenta con una cimentación profunda contra el vandalismo; en cualquier caso, apela a la corresponsabilidad de las instituciones, la ciudadanía y los patrocinadores para su mantenimiento.
“Mis piezas se bajan directamente de mis cuadros; ya están vivas en mi imaginario. Son mis propias pinturas que van a cobrar volumen, transformándose en materia palpable para el disfrute de la sociedad. ¿De dónde van a venir caminando estos personajes? Visiono que vendrán desde la zona de San Benito hasta la Plaza Grande. Se van a sentar en los andadores, van a interactuar directamente con el transeúnte. Ese es mi sueño y esa es la propuesta concreta que ya tengo asentada.
“Venga de donde venga la iniciativa y sin importar las siglas del gobierno en turno; yo soy un tipo que no tiene ni busca conexiones políticas con nadie, y eso es algo que cualquiera puede averiguar donde quiera. Lo que me atrapó es que yo traía una propuesta desde hace años para hacer un parque de pintura, y ahora que se me presenta esta oportunidad con la escultura, me pareció un momento idóneo para tomarme un descanso de los lienzos. Siempre busco estos quiebres para incursionar en piezas escultóricas de gran formato. Lo he hecho unas tres o cuatro veces en toda mi vida”, detalla.
Finalmente, tras recibir el respaldo unánime de académicos, directores universitarios y el Consejo de la Ciudad, Argáez concluye que un verdadero artista plástico tiene la capacidad holística de dominar la tridimensionalidad y reitera su compromiso incondicional para encabezar talleres que impulsen a la juventud creadora de Yucatán.
“Estoy gratamente sorprendido y pido un voto de confianza a la ciudadanía y a los críticos, a quienes invito a todos a sumarse a este proyecto integral para desarrollar un verdadero corredor escultórico con parámetros técnicos que ya establecí; un diseño de ciudad que vaya mucho más allá de un programa estético temporal”.




