Por Martha López Huan
El Palacio de la Civilización Maya, un proyecto de la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, comenzó en 2009 en Yaxcabá para promover y enaltecer el pasado glorioso de una cultura que sigue maravillando al mundo, prevalece desolado en medio de la selva como un centinela mudo que ve desfilar la fauna de la región.
“Ese proyecto, que sí contaba con todos los permisos para su construcción, no se terminó porque las administraciones que siguieron (a mi gobierno) no lo incluyeron entre sus prioridades”, manifestó Ivonne Ortega Pacheco, hoy diputada federal de Movimiento Ciudadano.
En entrevista exclusiva, después de un recorrido por el sitio que muestra un 70 por ciento de avance, dijo que “ojalá una próxima administración tenga entre sus prioridades impulsar la cultura maya para que utilice esa infraestructura” que se ubica en la selva de la aldea Cenote Abán, comisaría de Yaxcabá, a 11.5 kilómetros de Pisté.
El Palacio de la Civilización Maya es una de las obras que se realizaron para aprovechar el impulso del nombramiento de El Castillo de Chichén Itzá, en 2007, como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.
De las obras destacadas para exponer la cultura maya se construyeron el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida, el nuevo Malecón Internacional de Progreso para aprovechar la llegada del turismo internacional, así como la creación de una fuerte campaña de promoción que sigue atrayendo turistas a la entidad.
“El Palacio de la Civilización Maya se proyectó por etapas y al terminar mi gobierno se registró un buen avance de las obras, pero las administraciones que siguieron no lo incluyeron entre sus prioridades”, reiteró la ex gobernadora de Yucatán.

Al exponerle el abandono en que se encuentra el lugar, que cuenta con un Sacbé (camino blanco en lengua maya), vestigios de la zona arqueológica que se ubica en lo que fue una aldea llamada Cenote Abán y una ceiba que simboliza el árbol sagrado de la antigua civilización, lamenta que por falta de conocimiento se haya detenido la obra que puede beneficiar al Oriente de Yucatán.
El inmueble, que sólo lo visita la fauna de la región, como tigrillos, tejones, serpientes, venados, tolocs, abejas y otros que a veces comparten las instalaciones abandonadas con jóvenes que no roban, pero sí dejan su huella de grafiti dando un halo de misterio y desolación al sitio, cuya fachada muestra algunos elementos de la astronomía maya.
La gente que acude al inmueble no roba, se nota porque las instalaciones tienen todo como se dejó hace 17 años, “porque saben lo importante que es para ellos que se termine” el Palacio de la Civilización Maya.
Ivonne Ortega Pacheco habló de la importancia de concluir el proyecto: “Si estuviera listo el Gran Palacio de la Civilización Maya, los turistas se quedarían una noche más y en consecuencia habría más derramada económica para todos”.
“Sería un gran atractivo para los turistas que llegan a Chichén Itzá, los haría quedarse una noche más en vez de regresarse a Cancún”, agregó la funcionaria, en cuya administración se dio mucho impulso a la promoción de la cultura precolombina por el mundo.

De acuerdo con el proyecto, cuyos trabajos debían concluir en septiembre de 2012, se creó también para activar la economía de la región que habitan los mayas actuales, los indígenas que aun conservan sus casas de tierra y huano que viven de la milpa sembrando maíz, calabaza, cacahuate, camote y macal.
La idea era aprovechar la cercanía que el Palacio de la Civilización Maya tiene con Chichén Itzá para impulsar la economía de Yaxcabá y sus comisarías, pero principalmente evitar que los pobladores migren a Cancún, Mérida, Tabasco y otras grandes ciudades del Sureste de México.
Se habla de una inversión de 626 millones de pesos para obra, que cuenta con un estacionamiento gigante que permanece en buen estado, a pesar de que se construyó en 2009.
El Disneylandia maya, como lo nombró en su momento Ortega Pacheco, fue la esperanza de los habitantes de Yaxcabá y pueblos aledaños que hoy permanece como un elefante blanco en terrenos de Popolá de Abán, cerca de Checmil, comisaría de Yaxcabá.
COVIVIR CON LA NATURALEZA

Caminar del enorme estacionamiento del Palacio de la Civilización Maya, que cuenta con postes y lámparas, hasta algunos vestigios mayas de lo que fue la zona arqueológica de Abán, se disfruta porque el visitante tiene contacto directo con la naturaleza.
Te adentras a la selva maya por un antiguo Sacbé que hoy está cubierto de hojas secas que te lleva al Palacio de la Civilización Maya, donde puedes observar tejones, venados y tigrillos que se acercan al cenote buscando agua.
Adentro del inmueble, había muchos panales de abejas que “adornaban” los conductos de aire acondicionado y los techos que se veían en buen estado, aunque pasaron 17 años en completo abandono.
En otra de las salas había golondrinas, murciélagos, arañas, hormigas, serpientes y enormes tolocs (iguanas gigantes) que corrían asustados por los vestigios mayas de Abán que se encuentran a un costado del Palacio de la Civilización Maya.

Algunos habitantes de la región lamentaron que gobiernos posteriores a la administración de Ivonne Ortega Pacheco no haya dado continuidad al proyecto que comenzó en diciembre de 2009.
“Quizá no apoyaron el proyecto por celos, porque una mujer tuvo la visión de ayudarnos (mayas indígenas actuales), impulsar el turismo y promover el legado de nuestros abuelos”, manifestaron algunos habitantes entrevistados antes y después de conocer el Palacio de la Civilización Maya que luce desolado.
De acuerdo con el arqueólogo José Osorio León, en la zona arqueológica Popolá de Abán, se hizo el registro de algunas estructuras habitacionales de lo que fue el polígono del museo del Palacio de la Civilización Maya, “fueron pocas, 4 ó 6”.
“El sitio, según la cerámica encontrada, data del Clásico Tardío (600-800 d.C.) al Clásico Terminal (900-1200 d.C.)”, explicó.




