Especialistas y organizaciones reiteraron el llamado a no confundir la discapacidad con una enfermedad, a fin de combatir prejuicios y lograr una verdadera inclusión social.
“La discapacidad no es una enfermedad, la discapacidad no se contagia; es el resultado de las barreras que enfrenta una persona con una circunstancia particular”, afirmó Rodrigo Chan Cua, coordinador del Programa de Discapacidad de la Codhey.
De acuerdo con el Censo 2020 del Inegi, en Yucatán viven 129 mil 986 personas con discapacidad, equivalente al 5.6 por ciento de la población total.
La mayoría corresponde a mujeres, y la discapacidad motriz es la de mayor prevalencia, seguida de la visual.
Organizaciones que trabajan con este sector insistieron en que es indispensable dejar atrás estigmas para que las personas con discapacidad puedan ejercer plenamente sus derechos.
Verónica Rosas Ortega, presidenta de la asociación Paso a pasito IAP, subrayó la necesidad de cambiar la percepción social hacia este sector.
“Hay que mirar a las personas con discapacidad como personas dignas. Son personas como cualquiera de nosotros y necesitan vivir con dignidad”, expresó.
El Inegi también reporta que más de 33 mil personas en el estado presentan algún tipo de discapacidad intelectual, además de quienes enfrentan afecciones mentales.
Aunque persisten actos de discriminación, especialistas señalaron que muchos de ellos derivan del desconocimiento y la falta de información adecuada en la sociedad.
Ante este panorama, se destacó la urgencia de construir comunidades más tolerantes e inclusivas.
“Lo que se busca es lograr sociedades inclusivas”, reiteró Chan Cua.
Asimismo, se recordó que la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán mantiene acciones de sensibilización, orientación y atención a quejas de personas con discapacidad cuyos derechos hayan sido vulnerados.




