La temporada de Cuaresma y Semana Santa en Yucatán se distingue por el protagonismo de su gastronomía tradicional, donde los hogares adaptan sus menús con preparaciones a base de pescado, mariscos y verduras. Esta práctica, vinculada a la conmemoración religiosa, mantiene vigentes costumbres culinarias que forman parte de la identidad cultural de la entidad y se reflejan en la vida cotidiana de las familias.
“En estas fechas la gente busca más pescado y verduras, sobre todo los adultos mayores que mantienen la tradición de no consumir carne roja; el tomate, el limón y el cilantro no pueden faltar en sus compras”, comentó locataria del Mercado Lucas de Gálvez, Andrea May Canché.

Entre los platillos más representativos que se preparan durante esta temporada destacan el pescado frito o en escabeche, el tikin-xic, el ceviche de pescado, las empanadas y el pan de cazón, así como la sopa de lima con pescado, los papadzules, los tamales de chaya, el arroz con mariscos y los caldos marinos. Estas recetas concentran el significado simbólico de la cocina cuaresmal al integrar ingredientes locales, técnicas heredadas y la tradición religiosa que distingue a la región.
“En mi casa seguimos preparando los platillos de siempre porque así nos enseñaron nuestras madres; en Cuaresma no falta el ceviche, los papadzules o el pescado frito, es una forma de vivir la fe desde la cocina”, comentó una clienta del mercado del Mercado San Benito, Rita Pool Ek.
La Cuaresma, que inicia con el Miércoles de Ceniza el 18 de febrero y culmina con la celebración de la Semana Santa del 29 de marzo al 5 de abril, consolida a la gastronomía yucateca como un elemento fundamental de identidad y continuidad cultural, donde cada platillo representa la unión entre tradición, espiritualidad y memoria colectiva.




