El fallecimiento de un pescador en altamar, presuntamente por descompresión, puso en entredicho el actuar del Gobierno municipal de Celestún, que no dio parte a ninguna dependencia estatal para gestionar al menos la dispensa de autopsia de ley.
Según testimonios de pescadores, el controvertido Andrés Poot, alias “Zito”, originario de Tetiz pero avecindado desde hace años en este municipio costero, se encontraba buceando a unas 25 brazas de profundidad cuando, supuestamente, fue víctima de la conocida “enfermedad del buzo”, lo que causó su deceso mar adentro.
Ante esta situación, autoridades municipales de Celestún, encabezadas por Germán Cauich, alias “Tano”, decidieron manejar el caso de forma hermética. El cuerpo fue trasladado a tierra en una embarcación durante las primeras horas del miércoles.
Lo delicado del asunto es que se omitió informar a las autoridades competentes, lo cual podría derivar en una inhumación ilegal, a diferencia de los casos de fallecimientos por causas naturales.
De forma extraoficial, se informó que un médico particular habría expedido el certificado de defunción, y que la funeraria “Cherrez” se encargaría de los trámites funerarios para dar el último adiós a “Zito” en el panteón local.
Según vecinos del puerto, la familia evitó trasladar los restos a Tetiz por temor a posibles complicaciones legales.
Hasta el momento, el Ayuntamiento no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto, y se espera que fije una postura ante estos señalamientos.