RADAR POLÍTICO
En Morena comienzan a pasar factura las ausencias. El diputado local Samuel Lizama habría sido borrado de la lista de perfiles considerados para buscar la diputación federal por el Distrito VI, luego de no presentarse a la sesión del Congreso del Estado en la que se aprobó el financiamiento por mil 562 millones de pesos para el proyecto Bienestar Metropolitano.
La ausencia no pasó inadvertida, sobre todo porque se trataba de una de las votaciones más relevantes para el gobierno de Joaquín Díaz Mena y en la que la bancada guinda necesitaba mostrar disciplina y respaldo político. Mientras sus compañeros permanecían en el Congreso para sacar adelante la operación financiera, Lizama habría optado por unas “merecidas vacaciones” por Europa.
En política, faltar también manda mensajes. Y cuando se trata de una votación prioritaria para el gobierno estatal, la factura puede terminar llegando en forma de candidaturas. Si Samuel Lizama tenía apuntada la mirada hacia San Lázaro, todo indica que tendrá que recalcular la ruta: en Morena, al parecer, el viaje europeo pudo salir bastante más caro que el boleto de avión.
En Ticul, una fotografía y versiones difundidas en redes detonaron el rumor de que Teté Ucán dejaría el PAN para incorporarse a Morena. La versión provocó celebraciones anticipadas entre perfiles cercanos al morenismo y ataques desde sectores panistas, pese a que la propia Teté ha negado haber anunciado o concretado un cambio de partido. Más que una adhesión real, el episodio dejó la impresión de una operación política encaminada a desgastar su credibilidad: se fabrica el rumor, unos lo celebran, otros la señalan y la afectada queda obligada a desmentir una decisión que nunca tomó.
En ese contexto aparecen, según la lectura política que se ha difundido, el alcalde Beto Parra y el diputado panista Rafael Montalvo. La narrativa sugiere que uno habría tenido interés en alimentar la percepción de que Teté se acercaba a otro proyecto, mientras que desde el entorno del otro se habrían permitido o impulsado cuestionamientos contra una mujer que todavía se identifica como panista. El resultado es una paradoja: no hubo adhesión a Morena ni una traición que condenar, pero sí un rumor suficientemente potente para confrontar a los dos bandos y colocar a Teté Ucán en el centro de una disputa ajena.




