Con más de 110 años de historia, el Parque Zoológico El Centenario de Mérida resguarda inolvidables anécdotas, entre las que destaca la estancia de dos elefantes en los años 80, considerados en su momento como uno de los principales atractivos de su época.
Durante ese periodo, los elefantes, uno africano y uno asiático, cautivaron a miles de familias. Al haber sido donados por el circo cuando eran jóvenes, los ejemplares estaban habituados al contacto humano y a la convivencia con los visitantes que acudían a admirarlos.
Sin embargo, su cuidado resultaba sumamente complejo por la gran cantidad de forraje que consumían y los minuciosos cuidados veterinarios que requerían. Además de su dieta herbívora, demandaban atenciones continuas en el mantenimiento de sus patas y recintos de alta seguridad con los que hoy en día no se cuenta.

Desafortunadamente, la falta de regulaciones y los descuidos en la cultura de visita de aquellos años derivaron en serias complicaciones de salud que les costaron la vida, ya que, de acuerdo con anécdotas de antiguos veterinarios, en sus estómagos presuntamente fueron hallados plásticos, botellas PET y basura, los cuales habrían sido arrojados por el público que ingresaba sin restricciones.
Este trágico acontecimiento sirvió como un parteaguas para implementar el reglamento interno que hoy prohíbe introducir bolsas o comida ajena a la dieta de la fauna. Aunque su partida dejó una lección marcada en la historia del recinto, el entrañable recuerdo de los elefantes continúa vivo en la infancia de muchos yucatecos.




