En el marco de la primera jornada de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), la reconocida escritora y promotora cultural nicaragüense Ligia Urroz presentó su más reciente obra, Por mi gran culpa (Hachette Livre, 2025).
Basada en un secreto familiar guardado por generaciones, la novela desentraña una historia de abuso eclesiástico, exilio y la búsqueda de redención femenina en la España y Nicaragua del siglo XIX.
La trama surge de una revelación personal: el antepasado de la autora no fue un civil común, sino el obispo de la Catedral de León, quien abusó de una joven de 16 años, Josefa Urroz. La obra explora cómo el poder religioso manipuló la fe para transformar a la víctima en culpable, una carga que la autora vincula con el mito bíblico de Eva y la vulnerabilidad sistémica de las mujeres.
A través del viaje de las hermanas Josefa y Dolores hacia América, la novela retrata la solidaridad femenina y la creación de “tribus” de apoyo ante la adversidad y el estigma social de la época.
Urroz dedicó casi tres años a investigar archivos navales y de vestimenta para dotar de un realismo vívido la travesía trasatlántica de sus personajes y traza un paralelismo entre la hipocresía social del siglo XIX y el juicio público en las redes sociales modernas, donde la privacidad sigue siendo un terreno bajo asedio.
Al igual que en la vida de la autora, la música es un eje central en la novela, funcionando como el motor de supervivencia económica y emocional para sus protagonistas, Josefa y su hermana Dolores.
“Yo me hubiera comido toda la manzana completa y todo el árbol”, afirmó Urroz durante su entrevista y refiriéndose a Eva en la Biblia, reivindicando la curiosidad y la libertad femenina por encima del concepto tradicional de pecado.
Con tres reimpresiones en apenas unos meses, Por mi gran culpa se consolida como una de las lecturas imprescindibles de la narrativa contemporánea y la que su autora invita a leer y cuestionar las estructuras de poder y el valor de la autoabsolución.— Renata Marrufo M.




