En la amplia colección de colores políticos de Liborio Vidal Aguilar parece faltar únicamente el guinda. El llamado “Amigo Libo” ha transitado por distintos espacios de poder con una facilidad que confirma que, para algunos políticos, las siglas son circunstanciales y lo verdaderamente importante es conservar influencia, posiciones y cercanía con quien gobierna.
El vallisoletano fue secretario de Educación durante la administración panista de Mauricio Vila Dosal y posteriormente buscó la candidatura del PAN al Gobierno de Yucatán. Sin embargo, lejos de cerrar filas con el proyecto blanquiazul, diversos actores políticos consideran que terminó operando contra Renán Barrera Concha, quien finalmente encabezó la candidatura a la gubernatura.
Para nadie es un secreto que el grupo liborista fue una pieza relevante en el debilitamiento interno del PAN durante la elección de 2024. Aunque Vidal Aguilar aspiró a gobernar Yucatán bajo el emblema de Acción Nacional, su estructura política no terminó trabajando plenamente a favor del candidato panista y, según la lectura de numerosos observadores, contribuyó indirectamente al triunfo del morenista Joaquín “Huacho” Díaz Mena.
Ahora, la política yucateca vuelve a demostrar que, cuando se acercan los tiempos electorales, las reuniones privadas suelen decir mucho más que los discursos públicos. En la Hacienda San Esteban de Tikuch, comisaría de Valladolid, se realizó un encuentro entre Díaz Mena y un grupo de empresarios y personajes políticos del oriente del estado.
Entre los asistentes, de acuerdo con versiones difundidas en Valladolid, estuvieron personajes cercanos al grupo de Liborio Vidal, entre ellos, exalcaldes y operadores políticos de la región, además de figuras que ya comienzan a ser mencionadas como posibles aspirantes de Morena a la presidencia municipal en 2027.
Aunque oficialmente no se ha revelado el contenido de la reunión, el encuentro alimentó las versiones sobre una posible incorporación del liborismo al proyecto guinda. No sería un movimiento sorprendente. Vidal Aguilar ha demostrado que sabe adaptarse al partido, al gobierno y al momento político que mejor convenga a la conservación de su grupo.
También es conocida su cercanía con la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, cuyo gabinete incluye a personajes identificados con el liborismo. Esa presencia permite al vallisoletano mantener influencia dentro del gobierno municipal panista, mientras algunos de sus operadores exploran entendimientos con la administración estatal de Morena.

La estrategia parece clara: conservar un pie en el PAN, mantener posiciones en el Ayuntamiento de Mérida y, al mismo tiempo, abrir canales con el Gobierno estatal. Más que una definición ideológica, se trata de una operación para garantizar la supervivencia política del grupo, independientemente del color que gobierne.
Entre los nombres que circulan aparece nuevamente Jesús Vidal Peniche como posible aspirante a la alcaldía de Valladolid. Su eventual postulación permitiría al grupo conservar presencia territorial, aunque ahora bajo una alianza, candidatura o estructura vinculada con Morena.
Las fotografías, los encuentros privados y las nuevas cercanías difícilmente pueden considerarse simples coincidencias. En política, sentarse a la mesa también es una declaración. Y después de haber vestido los colores del PRI, del PAN y de distintas administraciones, al “Amigo Libo” solamente le falta agregar el guinda a su colección.




