La Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Mérida (AGLPM) calificó como sesgada e imprecisa la información difundida en un reciente reporte de Greenpeace México sobre la contaminación del acuífero en Yucatán, al tiempo que reafirmó el compromiso del sector con la preservación del medio ambiente y el desarrollo social de la entidad.
El organismo empresarial, que agrupa a productores rurales y tecnificados desde hace más de cuatro décadas, señaló que el estudio de la organización ambientalista intenta responsabilizar de manera generalizada a las granjas porcinas tecnificadas sobre la calidad del agua en 17 cenotes y pozos evaluados. No obstante, la propia AGLPM destacó que el documento de Greenpeace admite la imposibilidad de determinar una fuente exacta de contaminación, ya que los indicadores fecales analizados no diferencian entre origen animal y humano.
Frente a estas imputaciones, el gremio porcina contrapuso datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) integrados en el Programa Hídrico Regional de la Península de Yucatán 2021-2024. Según el informe oficial, la actividad porcina representa un impacto mínimo en los recursos hídricos locales, utilizando menos del uno por ciento del agua destinada a la actividad pecuaria y generando aproximadamente el 0.6 por ciento de las descargas registradas en la región.
El sector porcícola resaltó su peso estructural en la economía yucateca, al ser el sustento directo e indirecto de más de 12 mil familias distribuidas en cerca de 80 municipios. A través de 345 unidades de producción, la actividad genera alrededor de 12 mil empleos directos y más de 36 mil indirectos, representando casi el 60 por ciento de la ocupación laboral formal en sus zonas de influencia y aportando hasta el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en diversas localidades.
En materia de sustentabilidad, la AGLPM enfatizó sus avances técnicos en el tratamiento, ahorro y reúso de aguas residuales mediante esquemas de riego tecnificado. Actualmente, las unidades productivas atraviesan una fase de modernización con tecnología de última generación desarrollada y respaldada por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el objetivo de garantizar los estándares normativos vigentes.
Asimismo, la industria contribuye a la conservación ambiental mediante la protección de más de 15 mil hectáreas de selva maya, consideradas un pulmón clave para la fauna y la ecología del estado. Como parte de sus acciones de economía circular, los sistemas de tratamiento generan abono estabilizado que se dona a agricultores locales para la mejora de suelos, un insumo que cuenta con el aval del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), perteneciente a la SADER.
La dirigencia de la AGLPM concluyó que la protección del acuífero requiere diagnósticos precisos sustentados en el rigor científico y no en generalizaciones que estigmaticen a las actividades productivas. Por ello, reiteró su disposición a mantener un diálogo abierto y constructivo con bases verificables para atender los retos ambientales de Yucatán.




