La Península de Yucatán se alista para una temporada invernal atípica condicionada por el fenómeno meteorológico de El Niño, pues la llegada de los frentes fríos al territorio experimentará un retraso, dando paso a lo que los especialistas ya califican como un “invierno con sabor a verano”.
De acuerdo con las proyecciones meteorológicas oficiales para la temporada 2026-2027, el país registrará el impacto de 56 frentes fríos en total.
No obstante, las dinámicas atmosféricas marcadas por El Niño —cuya máxima intensidad se prevé entre noviembre de este año y la primavera de 2027— provocarán un mapa térmico marcadamente dividido: mientras el norte y centro-norte de México enfrentarán heladas severas y descenso térmico drástico, el sur y la Península vivirán una dinámica opuesta.
De manera habitual, los primeros sistemas frontales comienzan a rozar la Península de Yucatán durante la segunda quincena de octubre o la primera mitad de noviembre.
En este periodo inicial, la interacción entre los frentes fríos y los ciclones tropicales remanentes suele generar situaciones de alto riesgo: las masas de aire frío atrapan a los sistemas tropicales, frenando su desplazamiento y derivando en comportamientos erráticos o estacionarios.

Sin embargo, para este ciclo el escenario será distinto. La presencia de El Niño desplazará el calendario, provocando que los frentes fríos más intensos bajen hacia la región hasta el mes de enero. Esto se traducirá en meses de noviembre y diciembre inusualmente cálidos y secos en materia de bajas temperaturas.
A pesar de que el termómetro no registrará descensos extremos en la región peninsular, el riesgo meteorológico se concentrará en las precipitaciones. Se proyecta que aproximadamente la mitad de los frentes fríos pronosticados para todo el país logren aproximarse o impactar directamente la Península de Yucatán, detonando lluvias puntualmente muy fuertes a su paso.




