Eleazar Ortiz, un yucateco de 66 años originario de Muna, volvió a encontrarse con su familia tras haber permanecido más de dos décadas ausente de su tierra natal. Luego de que el hombre fuera deportado por las autoridades estadounidenses, quedó atrapado 25 años en la frontera, comenzando así un auténtico martirio en una tierra desconocida.
En la ciudad de Tijuana, la falta de recursos lo arrastró a una situación extrema de vulnerabilidad. Sin un techo donde resguardarse ni forma de comunicarse con su familia en Yucatán, don Eleazar se vio obligado a vivir en la vía pública y a conseguir el sustento diario trabajando como recolector de residuos en el basurero municipal.

Su historia dio un giro drástico cuando la difusión de su caso en redes sociales llamó la atención del colectivo Operación Rescate Rodríguez. La agrupación, dedicada a buscar a personas en situación de calle, rastreó la zona fronteriza hasta ubicarlo, logrando enlazar la comunicación con sus dos hijas tras una larga incertidumbre.

Las autoridades de Muna comenzaron con los procesos para hacer posible su regreso, por lo que el alcalde municipal, el profesor Carlos Ayuso, viajó hasta la ciudad fronteriza para gestionar los trámites necesarios, verificar sus condiciones y acompañarlo personalmente en el trayecto de vuelta a la entidad, contando con el respaldo del Ayuntamiento de Tijuana, del munícipe Abdiel Gutiérrez y de la licenciada Diana Ortiz Villacorta.
Hoy don Eleazar abraza la realidad que creyó extinta, esa que durante largas madrugadas en la intemperie parecía solo un anhelo lejano. De vuelta en su hogar y rodeado del amor de sus hijas, el yucateco vive finalmente lo que pensó que sería imposible.




