La destrucción de un antiguo juego de pelota maya para dar paso a un desarrollo habitacional volvió a encender el debate sobre la protección del patrimonio arqueológico en Yucatán, luego de que usuarios de redes sociales acusaran al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de permitir la desaparición de numerosos vestigios durante la expansión urbana de Mérida.
La denuncia fue realizada por el creador de contenido identificado como Fepelopo, quien aseguró que el fraccionamiento Gran Vistana, de Kanasín, fue construido sobre una zona donde existía un juego de pelota maya y más de 20 estructuras prehispánicas que, según afirma, fueron completamente arrasadas.

A través de una publicación en Facebook, el ciudadano sostuvo que la situación no es un caso aislado, sino parte de un fenómeno que se ha repetido en distintos puntos de la ciudad conforme avanzan los desarrollos inmobiliarios.
Según relató, durante sus recorridos para documentar vestigios arqueológicos localizó nuevas evidencias dentro del fraccionamiento Los Héroes, donde encontró marcas de delimitación cerca de tres estructuras mayas cubiertas por vegetación, tierra y piedras.
El denunciante aseguró que en zonas como Xiol, Dzoyilá, Altabrisa y diversos complejos habitacionales de Mérida han desaparecido una cantidad considerable de edificaciones mayas para permitir la construcción de viviendas, calles y lotes comerciales.
Asimismo, mencionó los casos de los fraccionamientos Puerta Esmeralda, Fontana y Encinos II, donde, según su versión, también existían vestigios arqueológicos que fueron afectados por el crecimiento urbano.

En su publicación cuestionó directamente la labor del INAH, institución responsable de dictaminar la presencia de patrimonio arqueológico en áreas sujetas a construcción, así como de proteger, registrar y conservar los bienes históricos de la nación.
Las acusaciones han generado diversas reacciones entre usuarios de redes sociales, quienes exigen una mayor vigilancia sobre las zonas con presencia de vestigios mayas y una mayor transparencia en los procesos de evaluación arqueológica previos a la autorización de nuevos desarrollos inmobiliarios.
Hasta el momento, el INAH no ha emitido una postura pública respecto a los señalamientos difundidos en redes sociales.




