El uso de aplicaciones basadas en inteligencia artificial para obtener orientación sobre bienestar emocional registra un crecimiento sostenido, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes. De acuerdo con especialistas, la inmediatez de estas plataformas ha motivado que numerosos usuarios las empleen para abordar inquietudes vinculadas con el estado de ánimo, vínculos afectivos, autopercepción y situaciones de presión cotidiana.
“Cuando una persona acude a consulta, recibe una atención centrada en su realidad particular, porque cada experiencia de vida es distinta. En contraste, ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial operan a partir de bases de datos y patrones de información; generan respuestas relacionadas con determinados temas, pero carecen de conocimiento sobre los antecedentes, circunstancias y vivencias de quien realiza la consulta”, señaló el director de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán, Jesús Esteban Sosa Chan.
El especialista subrayó que estas tecnologías pueden constituir un recurso de apoyo, aunque no sustituyen el criterio clínico ni el acompañamiento profesional. Explicó que los sistemas automatizados carecen de capacidades esenciales para el abordaje psicológico, como la construcción de un vínculo terapéutico, la interpretación de señales verbales y no verbales, así como la comprensión integral de las circunstancias particulares de cada individuo.
Asimismo, advirtió sobre las implicaciones asociadas al resguardo de información sensible, ya que antecedentes personales, aspectos conductuales y otros datos privados pueden quedar expuestos a usos inapropiados.
En ese sentido, enfatizó que la intervención de personal capacitado sigue siendo fundamental para garantizar procesos éticos y eficaces.




