EL VIAJE FAMILIAR
A propósito del sospechoso “viaje familiar” y la memoria selectiva del protagonista, queda claro que cuando el discurso no alcanza, las bolsas hablan solas… aunque él jure que no le hace daño a nadie.
Y mientras desde la puerta le recuerdan que no es bienvenido, insiste en que no se ha reunido con nadie. Curioso: el equipaje pesa, pero la credibilidad no.




