Vecinos de Kinchil denunciaron que una granja avícola no respetó un sello de clausura interpuesto por el INAH, luego de que se destruyera basamentos mayas durante la construcción de un nuevo módulo para sus instalaciones.
El Consejo Comunitario denunció en días pasados que la empresa Crío destruyó por lo menos 3 estructuras pertenecientes a la zona arqueológica de Tzemé, ubicada en montes de Kinchil, por lo que el INAH aplicó un sello de clausura en este sitio, a principios de noviembre.
Sin embargo, las labores de desmonte y compactación de terrenos en este lugar continuaron, según constataron vecinos que acudieron a verificarlo.
Al notar su presencia, personal de la empresa pidió apoyo a la policía municipal de Kinchil, cuyos agentes se presentaron en el lugar en interrogaron a las personas sobre su presencia en este.
Los ciudadanos recalcaron a los agentes que los terrenos son comunales, además de que hicieron notar la destrucción del patrimonio maya, aunado a que, varios apicultores y ganaderos también sufrieron daños por esta situación.
Posteriormente, los elementos se retiraron al igual que los vecinos.
Según se precisó, en tres semanas se devastaron unas 6 hectáreas de selva, además de que, según los lugareños, las maquinarias arrasaron con cercados colocados por ganaderos, quienes temen que sus reses se pierdan.
Asimismo, el Consejo Comunitario de Kinchil pidió a las autoridades investigar si la empresa cuenta con permisos para realizar el desmonte, además de verificar el daño efectuado al sitio arqueológico.




