El vuelo AM824 de Aeroméxico que venía de la Ciudad de México tuvo que abortar su aterrizaje cuando estaba a solo segundos de tocar la pista en el Aeropuerto Internacional de Mérida.
El piloto realizó una maniobra conocida como “go-around” y elevó el avión nuevamente, para posteriormente realizar un segundo intento y lograr aterrizar sin contratiempos.
Este tipo de maniobras forman parte de los protocolos de seguridad ante condiciones no óptimas durante el descenso, como viento, visibilidad, etc.




