En medio de las controversias políticas vinculadas al caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fijó una posición sobre la ética que debe regir en el servicio público, subrayando que las ambiciones individuales no tienen cabida frente a las responsabilidades con la nación.
La mandataria enfatizó que el ejercicio del poder exige principios y límites para no derivar en abusos o desconexión social.
“El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia”, advirtió.
Asimismo, Sheinbaum hizo un llamado a los funcionarios a recordar el carácter temporal de sus cargos frente al compromiso permanente que tienen con la ciudadanía, reiterando que la prioridad del Gobierno de la República se mantiene firme en la defensa de la dignidad y el bienestar colectivo por encima de cualquier grupo o interés particular.




