Por Martha López Huan
La Serpiente Lunar, el fenómeno arqueo astronómico que se registra dos veces al año en El Castillo de la zona arqueológica de Chichén Itzá, descendió esplendorosa el lunes pasado 30 y martes 31 de marzo, así como el 1 de abril con nueve, siete y seis triángulos de luz, ya que Uh, la diosa Luna de los mayas tenía el 96, 98 y 99 por ciento de luminosidad.
La sombra de la diosa maya, versión femenina de Kukulcán, volvió a descender, confirmando la dualidad de los mayas y la importancia que su presencia tiene en la agricultura.
La explanada de la zona arqueológica más visitada de México, con 2.4 millones de turistas al año, se vistió de plata, se vio luminosa estás últimas madrugadas para recibir a la Serpiente Lunar que, igual que Kukulcán Solar, bajan del cielo para besar la tierra y fertilizarla.
Los indígenas actuales de la Península de Yucatán confirman que la diosa maya baja del cielo, desciende para fertilizar la tierra y se dirige al Cenote Sagrado de Chichén Itzá para pedir a Chaac, el dios maya de la lluvia, que llegue con fuerza para alimentar el campo.
“La presencia de la Serpiente Lunar es buen augurio, significa que nos da permiso para sembrar, después de la roza, tumba y quema de las milpas”, revelaron varios campesinos de Dzoncauich, lidereados por don José Guberto Chan Miam, que toda su vida han dedicado al campo.
Agregaron que a pesar de las nuevas tecnologías, varios pueblos de los 106 municipios que tiene Yucatán, 13 en Campeche y 11 en Quintana Roo, siguen practicando la roza, tumba, quema y siembra, constituyendo un modo de subsistencia para la producción de alimentos básicos como el maíz, frijol y calabaza.
“Nuestros nietos se han ido a las grandes ciudades, como Mérida, Cancún y Tabasco a trabajar, pero nosotros seguimos en el campo”, aseveraron.

LA HIEROFANIA DE BELLEZA PECULIAR
La Hierofanía maya, descubierta hace 98 años por don Arcadio Salazar Lara, el primer custodio del sitio, es una de las manifestaciones sagradas de la antigua civilización de belleza peculiar que se cree estaba destinada a los dignatarios, sacerdotes y la élite.
“Ahora, es igual, pocas personas tienen el privilegio de ver el hermoso descenso de la Serpiente Lunar”, confesó José Antonio Keb Cetina, el indígena maya que trabaja como custodio de la zona arqueológica de Chichén Itzá y que junto con el matemático Eddie Salazar Lara (+) y el arqueólogo Víctor Segovia Pinto (+) se dedicaron en los últimos 28 años a promover el fenómeno arqueo astronómico.
La madrugada de este 30 y 31 de marzo, la Serpiente Lunar comenzó a formarse a las 3:40 y concluyó a las 4:05 horas.
Hoy, 1 de abril, la manifestación de lo sagrado comenzó a las 3:15 y terminó a las 3:38 horas, llenando de magia el sitio que lucía misterioso con el baño de la luz intensa de Uh, regalando un espectáculo nocturnal de belleza increíble y la experiencia única que se vive en la ciudad sagrada de los mayas, Patrimonio de la humanidad desde 1988.
“La belleza del fenómeno lunar siempre cautiva”, explicó el custodio, quien a lo largo de 28 años ha visto y confirmado diversos episodios que se registran en Chichén Itzá gracias a Kin, el dios Sol de los mayas y Uh, la diosa de la Luna, así como otros que suceden alrededor de la Vía Láctea y unos más protagonizados por los planetas.

De acuerdo con su experiencia observando diversas fases de la Luna, “la aparición de la Serpiente Lunar después del equinoccio de Primavera 2026, confirma la dualidad de los mayas y que El Castillo de Chichén Itzá es un templo que se construyó para para rendir tributo a los astros del cielo, pincipalmente al Sol”.
Confirmó que el fenómeno arqueo astronómico se vió con poco esplendor con la Luna llena de este 1 de abril, “de acuerdo con la posición del satélite natural de la Tierra y la rugosidad de las nubes, la versión femenina de Kukulcán se observó con seis triángulos Isósceles”.
“La Serpiente Lunar hoy llegó esplendorosa, brillante, enigmática, pero la copa de los árboles y algunas nubes restaron la luz de Uh”, comentó.
Sin embargo, a las 4.30 de la madrugada se observó un raro fenómeno en El Castillo de Chichén: un Halo de luz coronó el edificio, desafiando la belleza de la Madre Luna de los mayas.
“Ese halo de luz en El Castillo presagia lluvias para garantizar la siembra “, explicó el indígena maya, cuyos ancestros también estaban vinculados con la astronomía y las matemáticas.




