Pronatura Península de Yucatán trabaja directamente con productores ganaderos para implementar medidas que disminuyan los ataques de jaguar al ganado y eviten su cacería, así como el eventual tráfico ilegal de partes del felino.
“Los cazadores matan a los jaguares y actualmente sabemos que muchos de estos animales que están siendo eliminados por conflictos están entrando al tráfico de partes y derivados”, advirtió Anuar Hernández Saint Martín, responsable del Programa de Felinos de la organización.
Durante su participación en un foro sobre recursos naturales en el Congreso de Yucatán, el especialista recordó que el jaguar está protegido en México desde 1987 y su conservación es clave para mantener la salud de los ecosistemas.
Sin embargo, señaló que la expansión agrícola, los atropellamientos y los conflictos con la ganadería siguen siendo las principales amenazas.
“La parte más compleja ocurre cuando los jaguares abandonan las zonas de conservación y entran en áreas agrícolas y ganaderas”, explicó.
Para reducir estos riesgos, Pronatura implementa medidas antidepredatorias como cercos eléctricos, capacitaciones y visitas a ranchos que aplican ganadería regenerativa.
Además, cuenta con un diagnóstico nacional que identifica los municipios donde se registran casos de cacería y comercio ilícito, lo que permite orientar acciones de protección y vigilancia de manera más eficaz.
La Península de Yucatán alberga la segunda población más grande de jaguares del continente, con entre 780 y mil 460 ejemplares.
No obstante, Hernández precisó que Yucatán es el estado con menor presencia del felino, pues se distribuye principalmente en zonas periféricas y costeras, por lo que Pronatura cuenta con área de 4 mil hectáreas en el oriente del estado, dedicada a la preservación de esta especie, en la que se ha documentado la presencia de diversos individuos.
“Se han detectado 80 jaguares distintos, machos, hembras, y cada vez registramos más hembras; desde 2015 detectamos por lo menos un cachorro cada año”, señaló.
El especialista reiteró que es fundamental que los paisajes productivos se vuelvan compatibles con los felinos.
“Hay que promover figuras como el ganadero en tierra de jaguares y el rancho amigable con felinos, pero también es imperante que el Estado retome al jaguar como emblema para la conservación”, afirmó.




