En la calle 54 por 87 del Centro de Mérida, en la ya emblemática esquina de La Socorrito, se rindió homenaje a Pedro Infante, a 69 años de su muerte.
En ese lugar, el 15 de abril de 1957, cayó la avioneta en la que viajaba el intérprete de Amorcito Corazón.
Desde temprana hora, este sitio se llenó de vida, nostalgia y respeto.

La familia Canto García, que por varios años ha organizado el evento, junto con vecinos de la zona, encabezó una edición más de este homenaje luctuoso del intérprete, cuya voz sigue resonando en el corazón de México.
Entre flores, música y recuerdos, los asistentes evocaron la grandeza de quien no solo conquistó la pantalla grande y la radio, sino también el cariño de todo un pueblo.
Aquel trágico 15 de abril de 1957 marcó el final de su vida terrenal, pero también el inicio de una leyenda que, con el paso de los años, no ha dejado de crecer.
El ídolo de Guamúchil sigue más presente que nunca: en cada acorde, en cada letra, en cada historia que se cuenta de generación en generación.

El homenaje inició a las 8 de la mañana con una misa a cargo del párroco de la iglesia del Divino Redentor de Pensiones, Juan Pablo Vera Novelo. Posteriormente se realizó la ofrenda floral y el tradicional desayuno.




