La Dirección Municipal de Educación del Ayuntamiento de Tizimín celebró el Día Internacional del Libro con la participación de cuatro escritores, stands literarios y diversas actividades.
Esto ocurrió el pasado jueves por la tarde en el Parque de la Madre, en el centro de la ciudad.
La directora municipal de Educación, la Dra. Ninfa Susana Noguera Pech, en representación del alcalde Adrián Quiroz Osorio, fue la encargada de dar la bienvenida a los escritores, invitados especiales, alumnos y público en general que esa tarde acudieron a este sitio para empaparse de historia, anécdotas e inspiración de los escritores invitados.
El primero en presentar su ponencia fue el tizimileño Francisco Perera Rodríguez, quien en esta ocasión habló y narró su obra “Cuentos de turcos y otros tercos”, apoyado por integrantes del colectivo U Otoch Le Tsíimin. Francisco Perera cautivó a la audiencia al explicar la procedencia del platillo tradicional de Tizimín, “el carnero asado”, así como el legado heredado a su descendencia y las artes de conquista hacia las mujeres utilizadas hace ya algunas décadas.
Seguidamente, el escritor y licenciado en Comunicación, Vicente Ariel López Tejero, quien participó en la reciente edición de la FILEY, expuso una de sus obras: “Una vida de esplendor. Historia y testimonios de Colonia Yucatán”. El escritor se hizo acompañar del maestro y actual regidor del Ayuntamiento tizimileño, Enrique Uc Barbosa, así como del maestro Manuel Araujo Leal, con quienes recordó historias y anécdotas de personas de Colonia Yucatán, así como la manera en que se educaba en ese entonces, mismas que quedan plasmadas en su libro.
El vallisoletano Gerardo José Rivero Correa habló de su obra “La casa del chicle”, en la que narra anécdotas, vivencias y testimonios de los días en que el mundo olía a chicle, a historia.
En su intervención, habló sobre la industria del chicle proveniente del chicozapote, la cual dio sustento a nuestros abuelos, quienes trabajaron en la chiclera, así como el auge que tuvo este producto, incluso como moneda de cambio en una época.
De ahí nace la inquietud de escribir este libro, ya que su padre fue contratista chiclero, lo que le permitió conocer el proceso de fabricación del chicle.
El libro es artesanal, expresó Rivero Correa, quien además relató que, para documentarse un poco más, contó con el testimonio del tizimileño Shakif González.

El tizimileño Eduardo Abán fue quien finalizó esta mesa de presentaciones al hablar de su libro “Memorias de un trovador”.
Esta obra se inspira en el romanticismo y el drama, y se nutre de la música y las expresiones humanas que conectan directamente con el lector.
En su narrativa, el autor habla sobre Josué, un joven que vivió en los años 90, cuando surgió la revolución en materia de telecomunicaciones.
El tema del amor tenía otra perspectiva en esa época, y viene a enseñarnos que el amor es dulce, pero también amargo, frase que marca el corazón de esta obra.
Contiene parte de las memorias del escritor, complementadas con otros elementos románticos, y está dirigida a las juventudes.
Abán dio una pequeña muestra de por qué su libro lleva el nombre de “Memorias de un trovador”, al entonar fragmentos de su obra acompañado de su guitarra.
Debido a las inclemencias del tiempo, las mesas literarias y la exhibición de una casa editorial tuvieron que ser trasladadas a los bajos del Palacio Municipal, sin que esto frenara el interés del público en general por lo que ahí se exhibía.
Esta gran celebración concluyó con un taller de literatura y la proyección del documental “Puentes locales y globales, aprendiendo en comunidad”.




