Visitantes nacionales e internacionales se dieron cita a la zona arqueológica de Dzibilchaltún para recibir al dios Kiin, deidad maya del sol, que se presentó puntual durante el equinoccio de primavera, iluminando el Templo de las Siete Muñecas.

En silencio y con las manos hacia arriba, los poco más de 300 asistentes vivieron esta experiencia única, en la que el fenómeno arqueoastronómico se apreció en su máximo esplendor, permitiendo a los visitantes capturar las mejores fotografías del recuerdo y, para muchos, cargarse de nuevas energías a través del sol.
Sin contratiempos y con una gran experiencia, los asistentes se fueron retirando; algunos aprovecharon para recorrer y conocer las demás atracciones que ofrece Dzibilchaltún, como su capilla, su cenote y sus senderos.




