Hace cinco años, el 29 de enero de 2021, Yucatán vivía uno de los puntos más críticos de la emergencia sanitaria al reportar 158 nuevos casos de COVID-19 y alcanzar 29 mil 790 contagios acumulados, de acuerdo con el Informe Técnico Diario de la Secretaría de Salud, en sintonía con un escenario nacional donde México superaba 1.8 millones de casos y las defunciones rebasaban las 156 mil.
En ese momento, la propagación del virus en Yucatán mantenía una tendencia sostenida, con afectaciones visibles tanto en la capital como en el interior del estado. Mérida concentraba el mayor número de fallecimientos, con 1,420 muertes, seguida de Valladolid (100), Umán (88), Kanasín (71), Motul (61), Progreso (57), Tizimín (55), Ticul (49) e Izamal (46), reflejando la presión que enfrentaban los servicios de salud en distintos municipios.

A nivel nacional, el 29 de enero de 2021, México acumulaba 1 millón 841 mil 893 casos confirmados y 156 mil 579 defunciones, con una tasa de incidencia de 1,428 casos por cada 100 mil habitantes. Además, se contabilizaban 96 mil 518 casos activos, correspondientes a personas que habían iniciado síntomas en los 14 días previos al corte de información.
El avance del COVID-19 en México comenzó con la detección del primer caso el 27 de febrero de 2020 en la Ciudad de México; desde entonces, el virus se propagó aceleradamente por el país hasta alcanzar, en enero de 2021, uno de los momentos más críticos de la pandemia.
El 29 de enero de 2021 quedó registrado como una fecha clave para entender la dimensión de la pandemia en Yucatán y en México, un punto de referencia que hoy permite contrastar el camino recorrido y la magnitud de una crisis sanitaria que marcó profundamente a la población.




