“Definitivamente sí es él”, declaró Ligia Canto Lugo tras revisar las fotografías del cadáver de Martín Medina Sonda, su exyerno y feminicida de su hija, Ema Gabriela Molina Canto.
Medina Sonda purgaba una condena de 50 años de prisión en el Centro de Readaptación Social del Estado de Tabasco (CRESET), donde fue hallado muerto.
La activista acudió a Villahermosa acompañada por los titulares de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) de Yucatán y Tabasco, Celia Maldonado Llanes y Carlos Aristeo Turriza Álvarez.
En el encuentro con el fiscal Óscar Tonathiu Vázquez Landeros, se le presentó toda la documentación y las fotografías de la autopsia practicada por personal de la Dirección General de Servicios Periciales y de Ciencias Forenses.
“Yo no quiero que usted vea la escena, el señor está en un muy mal estado, no es conveniente para usted”, expresó Vázquez Landeros al recomendar a la señora Canto que no ingresara a la morgue.
En cambio, el fiscal se comprometió a entregarle los resultados de todos los procesos de certificación, incluido el traslado del cadáver, aclarando que este último corresponde a los familiares directos del occiso.
Ligia Canto aceptó la recomendación y señaló que la confirmación del deceso representa un cierre en su vida.
“El resultado es que el señor ya no está con vida”, dijo, al reconocer que este hecho le quita un peso de encima, aunque advirtió: “todavía hay tentáculos de este personaje y lógicamente eso incrementa el peligro hacia mi familia”.
Al ser cuestionada sobre la causa de muerte, si se trató de un suicidio, enfatizó que ese dato no es lo esencial para ella.
“El motivo para mí no es trascendental, lo importante es el resultado y el resultado es que el señor ya no está con vida”, concluyó.