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INICIO YUCATÁN     Sábado, 7 • Agosto • 2010

La sábila, con futuro promisorio para Yucatán


 

En las milenarias grutas que están bajo la Sierrita de Muna, Francisco Ek Dzib cosecha una inesperada riqueza: toneladas de abono de los murciélagos y las golondrinas, que sirven como fertilizante natural de su plantación de sábila.

A unos 300 metros del cementerio de Maxcanú, al pie de la sierrita, se encuentra "Justicia social", un cultivo de tres hectáreas de sábila que es ejemplo de producción en la zona. Aquí, el guano desterró desde hace once años el uso de agroquímicos y favorece el crecimiento del reducido aloe vera que ahora produce Yucatán.

En este plantel, Ek Dzib compartió su experiencia de éxito con productores de sábila de la región. Lo hizo con el apoyo de Espiridión Reyes Chávez, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, quien impartió un curso de transferencia de tecnología sobre la densidad de esa milagrosa planta.

El Dr. Espiridión Reyes explicó que con el apoyo de la Fundación Produce Yucatán, el Inifap realizó una investigación para determinar la densidad óptima de población de sábila, la cual arrojó una propuesta de 17,200 plantas por hectárea.

Pero en Maxcanú, Francisco Ek mejoró esa propuesta y elevó con éxito la densidad, al grado que tiene 19,000 plantas por hectárea. Llamó la atención que su propuesta incluye el aprovechamiento de 13 borregos, que se encargan de comer el 80 por ciento de la yerba de esa plantación.

"Son los 13 mejores empleados: no cobran, mantienen limpio el cultivo y me proporcionan abono", indica.

Usada desde el origen de la humanidad por sus propiedades medicinales, la sábila se reduce actualmente en Yucatán a un cultivo de 549.5 hectáreas, la mayoría de ellas en el abandono, en pésimas condiciones, al que se mantienen fieles apenas 480 productores.

"La productores yucatecos de sábila tienen la esperanza de contar con una planta de procesamiento de las pencas de sábila, para que el impacto socioeconómico llegue al sector social. Ya que una causa del abandono de este cultivo fue la comercialización: los sabileros están trabaja y trabaja y al final no tienen dónde vender su producto", explica Evelio Salazar Seba, representante no gubernamental del Sistema Producto Sábila, quien participó en el curso.

El también vicepresidente de la Fundación Produce Yucatán recalcó que la sábila es un cultivo que tiene mucho futuro en Yucatán, porque al igual que el henequén, florece muy bien en los suelos pedregosos y se adapta al clima y humedad local.-

"Lo único que se necesita es que reciba apoyo para lograr su punto de equilibrio", apuntó Salazar Seba.

Cuando los productores demostraron que saben cómo extraer el gel y la aloína de la penca, el presidente de la Fundación Produce Yucatán, Pedro Cabrera Quijano, ofreció su apoyo para organizar talleres y cursos de capacitación para llevar esa propuesta de medicina alternativa a más personas.

De acuerdo con los investigadores, la sábila contiene aloemicina (de gran poder antiinflamatorio y analgésico) y aloeuricina (cuya propiedad es activar y fortificar las células epiteliales), lo que la hace de mucha utilidad en las úlceras gástricas y estomacales. Contiene gran cantidad de aminoácidos como son la valina, metionina, fenilalanina, lisina y leucina.

Posee además al polisacárido lignina, el glucomannan y otros glúcidos como la pentosa, galactosa y los ácidos urónicos que proporcionan una profunda limpieza de la piel, pues penetran en todas sus capas, eliminando bacterias y depósitos grasos que dificultan la exudación a través de los poros.

Entre los elementos constitutivos figuran el yodo, cobre, hierro, zinc, fósforo, sodio, potasio, manganeso, azufre magnesio y gran cantidad de calcio. Es una de las pocas especies que contienen vitamina B12, además de vitaminas A, B1, B2, B6 y C. Contiene fuertes proporciones de germanio que actúa como filtro depurador del organismo, elimina los venenos y desechos de las células, reestructura y revitaliza la médula ósea, reactiva el sistema inmunológico, estimula la producción de endorfinas, que calman el dolor. El gel obtenido del aloe produce seis agentes antisépticos de elevada actividad antimicrobiana: el ácido cinamónico, un tipo de urea nitrogenada, lupeol, fenol, azufre, ácido fólico y un ácido salicílico natural que combinado con el lupeol tiene importantes efectos analgésicos.

La sábila es un antitóxico y antimicrobiano. Es astringente, analgésico y anticoagulante. Es un vigoroso estimulante del crecimiento celular. Cura las heridas necrosantes, como las quemaduras, regenerando los tejidos y cicatrizándolos, restaurando a su vez la sensibilidad del área afectada.

Alivia el dolor de los golpes, esguinces, luxaciones, dolores musculares, artríticos y reumáticos, los pies cansados, cura las heridas cortantes, el herpes, la culebrilla, la tiña y las infecciones producidas por estafilococos y otras infecciones bacterianas internas como la gastroenteritis, colitis, enterocolitis, vaginitis, cervicitis, escorbuto, cólera, disentería, blenorragias, sífilis y otras enfermedades venéreas.

Cura las pequeñas heridas de las enfermedades eruptivas de los niños como el sarampión, la varicela, la escarlatina, etc. Ya que sus propiedades antiinflamatorias reducen la picazón y evita que los chicos se rasquen las ampollas. Con el aloe vera pueden tratarse las verrugas, los sabañones, el eczema, la psoriasis, la dermatitis seborraica, la erisipela, el pie de atleta, los callos y la "picazón de jockey", que es una infección por hongos en la parte interna superior de los muslos, las picaduras de insectos, arañas, escorpiones, serpientes, medusas y las plantas venenosas. Cicatriza la herida del ombligo del bebé y la circuncisión. Quita el dolor del crecimiento de los dientes.

Reduce los efectos de las alergias, indigestión, acidez estomacal, gastritis, úlceras duodenales y estomacales, úlceras oculares, hemorroides, afecciones del aparto digestivo, descongestionando el estómago, el intestino delgado, el hígado, los riñones y el páncreas.

Los productores de sábila participaron activamente en el curso y, posteriormente, convivieron con investigadores y autoridades, con quienes compartieron tacos de barbacoa.

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